La onironáutica es un arte y no debes dejar que nadie te convenza de lo contrario. Es un arte para aprender a soñar, a moverte voluntaria y conscientemente en la dimensión onírica; pero, y que nadie te convenza de lo contrario, también es un arte para aprender a vivir, pues, solo si eres consciente en la vigilia lo serás en el sueño.
Si ya has leído todos mis posts anteriores sobre #onirosjjconti ya estás preparado para empezar con el kung fu.
Ya te he hablado de la exploración onírica, ser consciente de que estás soñando y recordar esos sueños. Digamos que esa es la trama, la película que te he enseñado a observar cada vez que dormías.
Hasta ahora has llegado al punto en el que sabes que estás viendo una película, pero ahora viene lo bueno, lo mollar como lo llaman en las tertulias políticas radiofónicas. Ahora, oniro, debes aprender a tener el poder de la libre elección y de decisión en tu sueño. Un poco como esos libros que tan populares fueron en los 80, de elige tu aventura. Tú no lo recordarás, o incluso ni siquiera habías nacido, pero en esos libros, tras leer la página que tocaba, al final, en negrita o cursiva, aparecían diferentes opciones.
Si crees que John cogerá la pistola, ve a la página 40; si, por el contrario, crees que se tirará por la ventana, ve a la página 30. Si piensas que cogerá la pistola y se volará la cabeza, estás enfermo y será mejor que sueltes este libro y busques ayuda.
Así que recuerda que lo importante, como ya te he indicado en otros posts, lo primero y crucial a aprender, es ser consciente de que estás soñando, y para conseguir eso primero tienes que ser consciente e que estás despierto. Perfeccionar el arte de la onironáutica requiere a posesión de la cualidad de ser conscientes.
Es prácticamente imposible tener conciencia de uno mismo en la dimensión onírica si primero no se tiene y mantiene un grado suficiente de conciencia durante las actividades físicas diarias.
Recuerda que día y noche estamos soñando. A veces soñamos dormidos, pero también, y más a menudo de lo deseable, soñamos despiertos.
La palabra sueño tiene un cierto toque esperanzador, deja que te lo defina con una pátina de realidad para que entiendas lo que quiero decir. A veces estamos dormidos, aunque físicamente estemos despiertos. Nos movemos por automatismos, sin empatía ni ilusión. ¿Lo entiendes ahora? Pues eso, no es que vayas por la vida siendo un soñador, ojalá, lo que vas es hecho un puto zombi.
El objetivo de todo aspirante a onironauta es obtener el grado suficiente de lucidez, conciencia de uno mismo.
Para los nacidos después del 2000, que estés en el puto AQUÍ Y AHORA. Mindfullness como lo llaman ahora, que para todo hay una fucking palabra en inglés.
El onironauta amplia progresivamente su capacidad de percepción en todas las direcciones: hacia dentro y hacia afuera de sí mismo. Debemos de no solo ser capaces de percibir lo que ocurre fuera, sino también lo que se siente dentro.
Un onironauta se entrena diariamente para ampliar esa capacidad de percepción y así poder entrar en el arte de la onironáutica. Para los nacidos, como yo, antes de los 90. Consiste en poner cera tanto tiempo que, cuando quieras darte cuenta, ese movimiento será una extensión de ti mismo y pararás el golpe. Aunque en este caso no exista golpe.
Recuerda, no dobles la cuchara, sé la puta cuchara.
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