Sé consciente, adquiere lucidez en tu sueño (onironaútica, parte II).

Lo primero y esencial para llevar a cabo una tarea, alcanzar un objetivo o adquirir una habilidad es recordarlo.
En la vigilia esto puede sonar a chiste, pero en el onyro recuerda que tu primer enemigo eres tú. Debes recordar que vives en Matrix para que Matrix se haga visible.
¿Te crees que soy Dori?
No, no lo creo. Pero ya se te ha olvidado algo.
¿El qué?
Cuando sueñas, no recuerdas aún que lo estás haciendo.
Esto quiero que se te grabe a fuego en tu cabeza. ¿Te acuerdas de Hook? Sí, soy boomer y para mí Robin Williams era mi Dios triste. En Hook, es una peli de Peter Pan hecha por Steven Spielberg, pues en esa película, los niños, los hijos de Peter (tienes que verla, paso de explicarte más) poco a poco iban olvidando su mundo fuera de Nunca Jamás. Pues bien, en el onyro ya llegas con todo olvidado y necesitas un pensamiento feliz, algo que te recuerde ese mundo físico, para poder volar.
Otro problema añadido: que eres como un terminator, no puedes llevarte nada físico en tu viaje. Solo cuentas con tu mente.
He ahí lo importante de fijar ese objetivo y para ello es necesario que lo recuerdes y si aun así piensas que es sencillo, que eres como esas personas horribles que no olvidan nunca un cumpleaños aunque Facebook no te lo recuerde (para viejunos: lo que había antes de instagram; para viejóvenes: lo que había antes de tiktok). Pues no es así, la mente humana suele ser algo bastante dispersa y fragmentaria.
Y se divide en tres percepciones, a saber:
– La percepción de que tenemos un cuerpo físico.
– La percepción de que tenemos un nombre.
– La percepción, aunque todo es como lo recuerdas, no como pasó, de nuestra biografía.
Y aparte de eso, para complicarlo aún más del rollo inside out, cada estado mental o emocional es un yo diferente. Es decir, no soy igual siendo feliz, que triste o que gruñón. Imagina cada emoción como un pitufo. Si nos paramos a pensar en cada una de nuestras emociones, coincidiréis conmigo, y si no lo hacéis, es que no os habéis parado a pensar en que, en función de cada emoción que sintamos, pensamos y actuamos de forma diferente. Es la percepción de ese cuerpo físico lo que nos hace creer que somos una unidad. Entonces, para poder llegar a ser un onironauta, debéis de saber que no sois vuestro cuerpo físico (en vuestro sueño él no está) y que tampoco sois vuestras emociones. Ellas solo os sirven como gancho para el sueño y es que en ellas es donde alojaremos nuestro recuerdo de ser conscientes.
_¿Recordáis lo de un pensamiento feliz para volar? Pues eso_.
Pero antes de llegar a eso debéis currároslo en el mundo físico. Es absurdo pretender tener lucidez en el sueño si pasáis la vida como si estuvierais en uno (sin lucidez, me refiero, claro). **Es necesario despertar, tener lucidez y conciencia de ti mismo en cada puto momento de tu vida**. Debes recordarlo cuando te despiertes por la mañana y en el mayor número de ocasiones durante tu día. Así que, como Lázaro en Oniros, deberás romper tus rutinas, hacer cosas rutinarias de formas diferentes; en definitiva, forzar a tu mente a que esté pendiente.
En el próximo te hablaré del atajo que puedes usar mediante tus emociones, además de un resumen antes de saltar a crear tu estancia.

Sin comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *